
¿Qué implica el consumo de miel?
Imagina que un día vas paseando por el campo y te encuentras una colmena en un árbol. Mucha
gente se preguntaría “¿qué hay de malo en quitarles un poco de miel a las abejas?”.
Pero, ¿no ves nada de malo en “quitarle” algo a alguien?
Quitarle algo a alguien es robarle.
Imagina que en lugar de ver una colmena lo que ves es a un humano durmiendo junto al árbol. ¿Te
preguntarías qué hay de malo en quitarle un poco de dinero?.
No habría nada de malo si despertáramos al humano y, tras pedirle que nos diera dinero, él nos lo
diera voluntariamente, pero eso sería muy distinto a quitárselo sin su consentimiento.
Hay gente que dice que se les puede robar porque las abejas no pueden decir que no quieren que
se la quitemos, del mismo modo que hay gente que argumenta que se puede esclavizar a caballos,
burros u otros no humanos porque no nos pueden decir que no quieren ser esclavizados, pero eso
es tan absurdo como decir que no sería injusto robarle a un humano si éste fuera mudo o hablara un
lenguaje que no entendiéramos.
Las abejas también son animales, como nosotros/as, y por lo tanto tienen sistema nervioso, lo
que conlleva que también sientan dolor, placer, miedo, estrés... y que tengan intereses que
deberían ser respetados al 100% sin importar que su tamaño sea menor que el nuestro.
Mucha gente desconoce que los invertebrados constituyen el 95% del total de los animales que habitamos este planeta, y no es consciente de que no es justo menospreciar los intereses de alguien
por el mero hecho de tener un tamaño menor o tener una esperanza de vida mayor o menor.
Nos educan bajo la idea equivocada de que las abejas “dan” miel, del mismo modo que se nos dice
que las vacas “dan” leche, las gallinas huevos o las ovejas lana. No nos explican la realidad, de
modo que no seamos conscientes de que realmente se les “roba” la miel, la leche, los huevos y la
lana.
Los no humanos son considerados como “máquinas” que producen algo que sea de provecho humano, sin pararnos a pensar que realmente se les roba a esos no humanos, y que se les perjudica
al hacerlo.
Lo verdaderamente injusto no es cómo se les roba a alguien, o si al hacerlo se les perjudica más o
menos, sino el mero hecho de robarle y perjudicarle.
En números anteriores hemos explicado lo que supone el consumo de leche no humana y de huevos, y en esta ocasión nos centraremos en lo que implica para las abejas el consumo humano de
miel.
Pensemos, antes de nada, que la miel no es algo que les sobra a las abejas ni es su excremento, sino que por contra es algo que les cuesta muchísimo de obtener y que necesitan. La
miel constituye el alimento para ellas y sus hijos/as, y también sirve para inmunizar su hogar
de enfermedades, y para crear la estructura de la colmena.
Lo habitual es que se les robe de modo industrial, obligándoles a crear colmenas en cajas donde las abejas reinas
no pueden huir debido a que suelen cortarles o amputarles
las alas (las abejas son individuos muy gregarios, de modo
que se quedan donde está su abeja reina). De ese modo,
los explotadores (conocidos como apicultores) tienen controladas a sus esclavas no humanas para que les sea más
fácil robarles (del mismo modo que las piscifactorías son
cárceles de peces de donde no podrán huir hasta que sean
asesinados para ofrecer sus cadáveres en cualquier bar,
restaurante o supermercado). Las abejas reinas son incluso
manchadas con pintura para localizarlas más fácilmente (del
mismo modo que “marcan” a los/as cerdos/as, vacas, etc).
Todos/as hemos visto la típica imagen del explotador de abejas enfundado en un traje blanco,
con un casco enmallado en la cabeza, de tal modo que las víctimas no le puedan picar al
defenderse cuando sean robadas. El humano rocía de humo la colmena para que las abejas
salgan, asustándolas y estresándolas (imagina que estás tranquilamente en tu habitación escuchando música, y de repente la habitación se llena de humo obligándote a salir de tu casa para robarte... ¿Sería justo que alguien te hiciera eso?). Después, el humano saca las placas de las cajas
para quitar la miel que han creado las abejas y las vuelven a colocar donde estaban, lo que conlleva
que en el proceso de quitarlas y ponerlas hayan individuos que mueran al ser aplastados (hay gente
que lo justifica diciendo que el explotador no quiere matarlas y que mueren por “accidente”, pero
imagina que alguien echa humo en un almacén para robar en él, y que entra con una furgoneta, de
modo que atropella a alguien sin querer...).
Las abejas se defienden intentando picar al ladrón para disuadirle de que siga robando, pero éste lo evita con el traje que lleva. El hecho de que las abejas se defiendan deja claro que las
abejas no quieren que se les quite la miel.
Cada colmena es robada frecuentemente hasta que la “producción” decrece, y en ese momento,
del mismo modo que ocurre con las esclavas a las que les roba la leche, los huevos, la lana... son
desechadas o asesinadas (siendo habitual hacerlo quemando la colmena con ellas dentro).
Mucha gente pensará que lo injusto es cómo
se les trata, pero no olvidemos el principio
de este artículo. Imagina que tú, lector/a,
eres la persona que estaba durmiendo junto al árbol. ¿Sería justo que te robaran si lo hicieran sin
violencia, o el mero hecho de robarte ya sería injusto?. Imagina que eres la víctima.
Desde DefensAnimal.org insistimos en que los
animales no humanos no necesitan que se regule
su explotación sino que sea abolida toda actividad
o actitud que no se consentiría si la víctima fuera
de otra especie, por ejemplo la humana.
Luis Pérez García
Presidente de la ONG 'DefensAnimal.org'
En defensa de los intereses de TODOS los animales no humanos
http://www.defensanimal.org
(Publicado en la página 9 de la Revista DefensAnimal)
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