Fuente: Diario Levante-EMV
M. Vázquez, Valencia
(Foto: Levante-EMV)

Los ataques de las aves rapaces a los pájaros enjaulados no son fruto del azar, sino consecuencia de la temporada. Según los expertos de Estudi Verd, la empresa encargada del control de la fauna en Valencia, el invierno es el momento en que más cernícalos -responsables de las masacres en los balcones- hay en la zona debido a la masiva llegada de estas aves desde el centro de Europa. "Migran desde las zonas frías al sur -explican- porque allí está todo cubierto de nieve y apenas tienen qué cazar". Actualmente, cifran "en 200 o incluso más" el número de estas aves de rapiña en la urbe.
Sobre la posible confusión entre cernícalos y halcones a la hora de identificar a los verdugos de los pajarillos enjaulados, los especialistas aseguran que "no es raro" que los profanos en la materia se equivoquen, un error que, afirman, "es consecuencia de la ignorancia". Y es que entre ambas especies hay diferencias abismales.
La primera de ellas es la técnica de caza que utilizan. Mientras el halcón -en Valencia sólo hay siete ejemplares que Estudi Verd ha introducido durante los últimos dos años- captura de forma "muy especializada" a sus presas, en espacios abiertos y valiéndose de la velocidad fundamentalmente, el cernícalo es "un pilluelo, un oportunista que aprovecha la comida fácil que suponen los pájaros enjaulados".
Vuelos de hasta 300 km/h
Como símil, los expertos identifican al halcón con "un avión de caza" y al cernícalo con "un helicóptero". El primero asciende a miles de metros de altura -todos están anillados y controlados y, a veces, incluso se pierde su señal de radio debido a la altitud a la que suben- para lanzarse luego en picado, a toda velocidad, sobre su presa: generalmente una paloma a la que capturan a más de 300 km/h. El cernícalo, por su parte, se eleva hasta los 25 metros de alto y puede llegar a alcanzar los 70 u 80 km/h.
Los siete halcones que por el momento hay en Valencia -probablemente este año se incorporarán más- no suelen cazar en la ciudad por las especiales condiciones que necesitan para llevar a cabo sus capturas. Tan sólo se han documentado algunas de estas actuaciones en la rotonda del puente de Montolivet con la avenida de Francia, donde se encuentra ubicado el Parotet, y siempre "a gran altura". Lo más común, aseguran desde Estudi Verd, que controla permanentemente a estas aves, es que las capturas se realicen "en la periferia de Valencia, donde además gozan de más tranquilidad".
Por estas cosas, "entre otras muchas", los especialistas acusan a los cernícalos de ser los responsables de los ataques a los pajarillos enjaulados. "Es de risa pensar que un halcón pueda posarse en un balcón y subirse a una pajarera porque ellos no cazan así, sino en las alturas -a partir de una 40ª planta- y a toda velocidad". "La gente se escandaliza porque los animales se devoran los unos a los otros -agregan-, pero es que no todos comen pienso como las mascotas. Esto es la Naturaleza de verdad y no lo que se ve en los dibujos animados de Walt Disney".